Artículo de Armando Matías Guiu para Lecturas (13 abril 1979)
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Como vemos, así se enfocó la victoria de Israel en 1979, que para TVE y España fue un mazazo ya que durante los votos iba ganando nuestra delegación. En su época fue uno de los temas más comentados por la opinión pública, tema de calle, de coloquios varios y que eurovision-spain.com ha querido rescatar de las hemerotecas para vosotros.

TVE no esperaba el desenlace, sí sabian que eramos favoritos en Jerusalén por el carisma de Betty Missiego y llevar un tema con garra, pero también los rivales eran duros y se apostaba no sólo por la victoria española, sino por Dinamarca con Tommy Seebach, Francia con la sinpar Anne-Marie David, que además ya tenía un triunfo eurovisivo en su haber, Grecia con la potente canción de Elpida, los histriónicos y espectaculares alemanes Dschinghis Khan y por supuesto Israel, como anfitriones y llevar un tema en forma de himno que tanto gustaban en aquellos años, "Hallelujah", himno eurovisivo con los años.
Si lo vemos con la frialdad que da el tiempo, observamos que la canción ganadora era de más peso que la española, pero sinceramente tras la fuerza que Betty puso, la ilusión de los niños en el escenario y las ganas que teníamos de una victoria después de diez años sin ganar, fue un chasco, que yo personalmente viví a mis 12 años como una tragedia infantil, y los que son de mi edad y gustos eurovisivos dicen lo mismo. Betty siempre dijo "que la ganadora moral era ella, pasase lo que pasase en los votos, la ganadora de la Edición de 1979 era ella" y así también me lo corroboró cuando estuvo como invitada en el programa en el que colaboré en 2004 "Destino Eurovisión", cuando vino como invitada. Eso sí, sin dejar de reconocer que el tema de Israel era realmente bueno.
Y ahora vamos con el titular y la crónica para Lecturas de Matías Guiu. De entrada lo titula con impacto, quizás por la rabieta en los medios y la opinión pública, "España regaló a Israel los votos del triunfo", como diciendo, han ganado gracias nosotros y es que cuando íbamos 116 a 115 a nuestro favor, España le endiñó un 10 y se pusieron delante con 125. Pero en esos años Eurovisión ya no se veía como en los sesenta que era todo como una especie de gesta del mismo Cid Campeador, se trató desde el lado más cómico y Eurovisión empezó a ser cuestionado no sólo por una organización un poco "politiquera y maniquea", siempre desde nuestro país claro, sino como un Festival carente de interés musical y muy mediocre como más adelante analizaré en otros titulares. Armando Matias Guiu dice:
"¿Era Aleluya la mejor canción? "Aleluya" es un tema con truco que va creciendo, ganando aparente calidad, porque se van incorporando voces...dándole mayor apariencia de grandiosidad. Eso, unido a la innegable comercialidad de la melodía que repite el título constamente, la ha hecho merecedora del premio. Sin lugar a dudas, ésta era mejor que la que ganó el año pasado"
Pero también destaca:
"...que la mejor canción del Festival fue la griega, y la canción más espectacular fue la alemana", y remarca que el tema de Francia excelentemente interpretado por Anne-Marie David "era mejor que con el que obtuvo el primer lugar en 1973 en representación de Luxemburgo", resaltando la magnífica voz de la David "de las mejores de la noche",
y así sigue analizando más canciones, muy bien por cierto durante el artículo como habréis observado.
Respecto a las votaciones dice:
"La puntuación masiva de estos últimos años, además de hacer casi interminable la repetición de puntos dio algunas sorpresas. Quizá se haya adoptado este sistema -se refiere al instaurado desde 1975- para que ningún país se quede sin puntuación, como ocurría años atrás -se olvida del cero del año anterior para Teigen- pero es un latazo tantos puntos y se prestan a confusiones y rectificaciones". Y añade sobre los presentadores que "cuando el contador automático nos muestra los resultados, hay que saber callarse",
En general resume:
"el Festival de Eurovisión de este año ha valido la pena", alagando desde los decorados hasta la rigurosa organización en el centro Binhaey Ha'ouma.
Pero no todos los periodistas estaban tan de acuerdo. Resaltaré dos titulares, Telexprés y La Vanguardia de Barcelona. Precisamente en Telexprés, un diario de Barcelona ya desaparecido, se ensañaban con el Festival cada año, decía:
Titular de artículo de Teleexprés (2 de abril de 1979), escrito por Octavi Martí
He querido sólo resaltar de este artículo el titular, porque el artículo es muy largo, sólo destacaré algunos aspectos de él, firmado por Octavi Martí. Ponía verde al evento con un tono irónico tremendo. Entre sus parráfos memorables saco tres:
"Al tinglado del Festival de Eurovisión hay que reconocerle un mérito, que es el de haber sabido crear un espectáculo al margen de la música... las veinte canciones desfilan y sólo unas pocas, las que cada espectador elige como favoritas, nos quedan borrosamente impresas en la memoria. Luego, cuando empiecen las votaciones, es perfectamente posible que ninguna de las mediocridades a las que habíamos concedido mayor atención figure entre las preferidas de los jurados... identificar los votos con tanta música ratonera no es posible pero sí lo es recionarlos con determinadas imágenes" -se refiere simplemente a las indumentarias-
Añade:
"Venció la mediocridad: Aleluya no era ni mejor ni peor que la mayoría de las demás..."
De los presentadores y comentarista español dice estas barbaridades: "de los locutores israelíes lo mejor que se puede decir es que eran tópicos. Ella monina, él muy profesional. Ya se sabe que los hombres guapos son sospechosos. El que estaba realmente bien era el locutor español -se refiere a Miguel de los Santos- la voz en off que cuidaba de traducirnos en palabras lo que íbamos viendo. Su función consistió de convercernos de que aquello no era un festival de mediocridades sino de que todos allí eran émulos de Von Karajan o Furtwangler por lo que se refiere a los directores de orquesta, y que los cantantes o grupos no tenían nada que envidiar a Edith Piaf, un Brel o unos Rolling Stones... un locutor que ha conseguido llevar al extremo la teoría de que los bustos parlantes de TV deben ser personas anodinas, ante las cuales el espectador no se sienta inferior."
Y remata con: "perdió la mejor: de las oídas a lo largo de la noche puede que fuera la austríaca -me parece que quedó la última-, una oportunista y hábil mezcla de jazz con letra vagamente sionista. La cantaba una señora que vista en plano general, parecía Elsa Lanchaster en "La novia de Frankestein"... o que "los alemanes no dieron un solo punto a los israelíes, lo que provocó un murmullo de desaprobación en la sala, como si se estuviera preparando un nuevo "Holocausto"... bueno sin cometarios, porque jugar con esas cosas tan tremendas en artículos de opinión para hacer el chiste si que es lamentable.
Podría seguir, pero se haría muy largo, sólo decir que la tirria al Festival ha sido evidente siempre por algunos medios. Es un material donde ensañarse es fácil y les cuesta tan poco como cuando cobran el talón por hacerlo.
Otros titulares son el de La Vanguardia que se hacía eco de que como Israel no querría celebrar el próximo Festival, se cedía a España el honor para 1980, en un artículo de Albert Mallofre de 3 de abril de 1979:
Titular de la Vanguardia (3 de abril de 1979) de artículo de Albert Mallofre.
Mallofre dijo en este artículo del tema español: "la canción española esgrimió el truquillo sensiblero y eficaz de la infancia y todo esto. La canción concursante, musicalmente hablando, era de corte festivalero claro y no tenía ninguna conexión aparente con la infancia, ni mucho menos, con la infancia hambrienta y desvalida a la que pretende socorrer este Año Internacional en curso. Por esto pensamos que fue un ardid astuto el de exhibir cuatro niños al lado de Betty Missiego, y no cuatro niños desnutridos y desharrapados, sino muy monos, bien peinados y simpáticos, como de figurín... y al final, en el último sprint, y al margen de la calidad intrínseca que suele ser bastante discutible en este concurso, se destacaron dos canciones a las dos corrientes principales, Francia por la lírica popular tradicional e Israel por el actual discotequerismo infantil representando a la manera de "extra-vagancia" al uso... entre las dos se incrustó la picardía española, con aquella ricura de niños, alrededor de las faldas distinguidas de Betty Missiego..."
Acaba el artículo diciendo: "ahora, después del gesto elegante del Jurado de RTVE, quedaría muy bonito que la televisión de Israel cediese a España el privilegio de organizar el próximo Eurofestival, como aquello de "ganadora moral"... a resultas de que lo apruebe la UER ¿no sería un final encantador?"
Y la parte de la polémica que creó la duda sobre la caballerosidad de los jurados españoles pero que menos mal sólo quedó en rumor sobre un pretendido cambio de votos a última hora viendo los resultados favorables a Israel, es este artículo íntegro -abajo- que os pongo de José Antonio de las Heras para Lecturas el 20 de abril de 1979, casi un mes después del Festival que fue el 31 de marzo.
Artículo de José Antonio de la Heras para Lecturas (20 de abril de 1979)
Como vemos hubo de todo, sólo ha sido un aperitivo de lo mucho que ese año se escribió sobre Eurovisión ‘79.
Bueno, ya hemos visto las distintas vertientes que dieron de la noticia, pero en otros ámbitos, como tertulias y demás fue más acalorado el tema. Todo pasó al olvido, aún queda en la retina de los que lo vivimos, y de oídas por otros en revivals que TVE ha dado rememorando gestas varias de nuestra cadena pública.
Para próximos artículos viajando en el túnel del tiempo iremos a otros años, para analizar como trató la prensa escrita el tema de Eurovisión, cuando no existía internet, claro y los eurofans buscábamos cual intrépida periodista artículos por aquí y acullá en tiempos de sequía informativa respecto a nuestro querido Evento. Un abrazo amigos.
Reyes del Amor
Departamento de Historia de eurovision-spain.com