La mujer nacida cantante. Así la apodó el gran Maurice Chevalier y así la conoció Francia. Sí, hablamos de Michèle Torr, una de las cantantes más amadas de ese país de todos los tiempos. Nacida en la Provenza, en la localidad de Perthuis, se hizo artista siendo adolescente cuando viajó a París como cantante revelación. De familia modesta, fue subiendo peldaños poco a poco hasta llegar a Eurovisión en 1966 para representar a Luxemburgo con el tema Ce soir je t'attendais. No quedó entre las cinco primeras, fue décima, pero dio lo mismo porque su portento de voz no podía pasar desapercibido. Volverá a Eurovisión para representar a Mónaco en 1977 y quedar cuarta, esta vez sí ya era una diva que traspasaba la cámara. No la traspasaba, se la comía.
La elegimos cantante y canción del mes por ser única y por introducir en esta sección a artistas de los sesenta que hoy día siguen en activo. Michèle tuvo grandes altibajos en su vida y salió de la adversidad. Cuando fue al Festival en 1966 hacía poco que había perdido a su madre en un accidente de tráfico. En los años ochenta empezó un bajón artístico unido a una precaria salud. Superó un cáncer y una tremenda depresión, pero volvió con fuerza en los años noventa para matenerse viva y más guapa que nunca en la actualidad a sus 61 años cumplidos, madre y abuela feliz. Michèle forma parte de esas grandes cantantes eurovisivas que vieron la luz en 1947, como Massiel, France Gall o Gigliola Cinquetti, entre otras, menuda promoción de lujo ese año...
Tenemos su biografía en nuestra sección ¿Qué fue de?...